Turquesa y rosa.

Su energía me atraía.

Era particular, misteriosa, oscura, sarcástica.

Su sarcasmo me llevo a conectar con su sonrisa.

No hablábamos mucho, pero la energía se sentía.

La recuerdo ese día, detrás de la barra, con su vestido negro, incliné la cabeza con la esperanza de poder apreciarla desde otra perspectiva, se le acercó un hombre. Ese día despertó mi interés.

Acercarse a ella era fácil, tenía hospitalidad en su manera de estar en los espacios, de pronto debido a su trabajo, porque su importaculismo expresado por cada uno de sus gestos era mi otra fascinación.

Recuerdo haber compartido un cigarrillo con ella.
Fue nuestro único momento de intimidad.

Nunca olvidaré las palabras que me dijo esa noche en medio de tantos bares y tantos jóvenes en búsqueda de diversión, mientras ambos reposábamos sobre un andén viendo la gente pasar.

Me hizo sentir ser uno con ella.

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